Memorias de un Rey. Por: Alvarous Zero.

Su cabellera de oro reluciente, la risa de su angélico semblante que hizo la tierra al cielo semejante, ¡poco polvo son ya que nada siente! ¡Y sin embargo vivo todavía! A ciegas, sin la lumbre que amé tanto, surca mi nave la extensión vacía... Aquí termine mi amoroso canto: seca la fuente está de mi alegría, mi lira yace convertida en llanto

miércoles, junio 21, 2006

Libro 4° La última misión (The last mision)

La nueva aventura esta por comenzar...

... esta será: La última misión.



martes, noviembre 15, 2005

MISION EN KINET

Ella esta al lado mío, hace tanto tiempo que no la tenia cerca, esta distinta, no es la misma niña que antes conocí y que disfrutaba conmigo todas esas aventuras que día tras día realizábamos a la salida de la academia.

Ella ahora es feliz. Desde que asumí la dirección del reino, ya nada fue igual. Primero, las visitas eran cada vez más cortas y menos seguidas, en realidad, pasamos de vernos todos los días a solo vernos unas cuantas horas a la semana. En segundo lugar, manejar un reino no es para nada complicado, mas si asumes como rey a los 18 años, es de verdad una carga tremenda y ahora tus responsabilidades son, aun mayores.

Ella ya no quiso seguir conmigo y emigró, se fue al reino de Kinet, muy lejos de Rakcon, pues allí Ella estudiaría y haría su vida, por lo visto lejos de mí.

Ella nunca quiso aceptar mi propuesta a convertirse en reina, jamás me dio una excusa convincente, creo que le tenía miedo a tamaña responsabilidad o quizás era que no le gustaba la vida palatina, de todas maneras jamás la obligue a nada y tampoco, aunque la amara, la obligaría a convertirse en reina, aunque Ella ya era mi Reina.

Es extraño, pero la tengo a mi lado. Por razones que no puedo hablar en este momento me he inmiscuido y filtrado en la ciudad imperial de Kinet, estoy camuflado y disfrazado, Ella no me reconoce y tampoco creo que quiera hacerlo.

Cuando se fue, todo el universo se me convirtió en la nada, todo estaba perdido, es más, ya no quería vivir. Estaba confundido, no sabia que hacer. Muchas cosas se me pasaron por la mente, pero de cada una de ellas desistí. Demás esta decir que al momento de nuestra separación yo hice lo posible y hasta lo imposible porque Ella se quedara, pero no hubo caso, Ella se fue y jamás quise pensar ni creer las cosas que el resto de mis cercanos me decían o los rumores que estaban corriendo por todo el reino, Ella se fue con otro.

Ahora lo sé, esta al lado mío pero no esta sola, esta acompañada de un tipo que me parece conocido, no es del reino sino que es de… ya recuerdo ese es el tipo de un sueño que tuve hace mucho tiempo atrás mientras estaba de viaje en Catay, allá en las tierras de Occidente, sí, es él y ahora me recuerdo muy bien ese sueño…

…..

…..

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Han pasado ya varios días desde que te vi, ahora debo volver a mi reino. Hoy me despido de ti y espero que sea para siempre…

… sé que eres feliz y no me interpondré entre tú y tu felicidad, si tú crees que eres feliz aquí y con él, te dejo en paz, pero recuerda que mi corazón, mi alma y mi cuerpo serán por siempre tuyos…

… Te dejo esta rosa en señal de mi amor…

…Adiós y hasta nunca…

viernes, octubre 21, 2005

EL SUEÑO


Hace un tiempo atrás tuve un que emprender un viaje hacia las tierras lejanas del oeste, donde sólo unos pocos se atreven a llegar.

El viaje fue agotador, pero gratificante. Allí pude encontrar una gran cultura, rica en tradiciones, (según ellos ancestrales, y les creo), con gente maravillosa y variada, con un modo de vida muy espiritual, había maravillosos palacios construidos con una madera especial que solo brota por dichos lares y adornadas con hermosas telas con diferentes diseños, una gran variedad de plantas que expelían una serie de olores tan exquisitos a los sentidos que cualquiera quisiera tenerlos en su hogar.

Todo su territorio estaba gobernado por un emperador, a quien jamas pude ver, y siempre trate con su ministro más cercano, aunque de todas formas el emperador siempre estaba en nuestras conversaciones, pero detrás de un manto negro. Su guardia estaba formada por poderosos guerreros llamados Samurais, quienes eran herederos de un arte milenario en el combate y eran los más feroces guerreros de su mundo.


Tres meses duro la travesía en barco hasta llegar a esos exóticos parajes, tres meses duros en alta mar y en donde solo veíamos, día tras día, el mar y el mar.
Mi misión era conseguir una alianza poderosa de ayuda, para la futura guerra que veía mas cerca que nunca entre el reino de Rakcon y el poderoso Imperio de Sindel, quien veía a nuestro pequeño reino con ojos de resentimiento y temor por el gran crecimiento que habíamos logrado en tan poco tiempo y con tan pocos recursos.


Un día de estos soñé con mi muerte. Fue extraño, soñé que estaba en una tierra desconocida, había caminado mucho y estaba cansado, no era las tierras del Sur, sino que una tierra desconocida, con distintas plantas, otro suelo, otras piedras, con valles más extensos que todos los conocidos en mi tierra y una gran cordillera, imponente desde lo alto y de donde descendían las nubes bailando y rociando con sus lagrimas todo este suelo.

Estaba cansado y me dirigí a un poblado, que estaba al bajar una colina, era una ciudad amurallada. No sé cómo, pero entendí el idioma en que me hablaban y uno de los vecinos me invito gustosamente a quedarme en su hogar. Al entrar en su casa, me pidió que me quitara los zapatos, pero sin darme cuenta ya lo había hecho y los había dejado en la entrada de la casa. Me invito a tomar un baño. Su mujer, al verme me mira con una cara como diciéndome "señor, a Ud. lo conozco, pase". No me sorprendo, es mas, estoy muy a gusto y más aun cuando una hermosa joven aparece trayendo en sus manos una serie de perfumes y accesorios para mi baño. Gustosamente caigo en la tina donde esta hermosa mujer me refresca con la suavidad del jazmín, me alivia como la noche al cuerpo como la leche al ternero sediento.


Terminamos de comer. La conversación posterior fue lo que más me interesó. Me hablaba como pidiéndome que los protegiera de algo, o mejor dicho de alguien, no lo entendí pero me sentí útil y como si de verdad me necesitaran, no supe por qué, pero juré protegerlos.


Dos noches después me hallé envuelto en una feroz pelea, vi como las mujeres y niños corrían mientras los pocos hombres que quedaban en la ciudad defendían las murallas. Eran demasiados. El ataque nos rodeaba cuando de repente vi una figura que me pareció muy conocida, sí, era un demonio. Al verlo sentí escalofríos, pero por algo de instinto me abalancé contra él con una espada rara para mí y sostuvimos combate. No sé como peleaba, pero no terminábamos nunca, yo me movía como si no fuera yo y él, era el ser más rápido que jamas haya visto en mi vida, de verdad que era un sueño. Ambos estabamos cansados de la pelea cuando de repente noto que ya la ciudad estaba totalmente perdida.


Lo que vi fue aterrador. La ciudad ardía en llamas, ciento de cadáveres yacían en el suelo, niños y mujeres eran golpeados y asesinados, las más jóvenes eran violadas, no por uno sino que por tres, cuatro y hasta cinco de esos guerreros, que más que guerreros parecían bestias. Al ver todo esto me entro un gran odio por la criatura que tenia enfrente y comencé a realizar un hechizo de Armagedon para terminar con todo este caos y así detener la masacre que esta Bestia realizaba. Sabia que este hechizo estaba prohibido por la orden y si lo realizaba moriría, pero prefería eso, a seguir viendo las risas de salvajes y el dolor de cada una de las mujeres que eran violadas y niños que estaban siendo asesinados.


No sé que me paso, pero me acorde de mi amada. Todo estaba acabado, la amaba y no podía morir lejos de ella, sin embargo no fue eso lo que me detuvo sino que alguien utilizo una técnica especial que paralizo mi karma y caí inconsciente.
Ahora estaba en la parte mas alta de la colina, amarrado y colgando de tres palos en forma de arco, sangraba y de mis ojos brotaba una lagrima que me hacia comprender que había fallado, no pude defender la ciudad y ahora todos estaban muertos.


Levante la cabeza, pero no fueron las llamas lo que vi, sino que llego a mí, la imagen de mi amada que, en dicho instante, mientras yo estaba muriendo, se entregaba en cuerpo y alma a un ser vil y despreciable; ella me era infiel en la lejanía y yo era apuñalado por la espada de esta bestia, que sin preocuparse de lo que yo veía, disfrutaba de mi muerte y me escupía la cara, sin saber que, ya en ese momento, no deseaba la vida y me deje morir.


Por suerte para mí, solo había sido un sueño y cuando desperté, uno de mis marinos me avisaba por la borda que se avistaba tierra, habíamos llegado al lejano oeste.

viernes, septiembre 30, 2005

EL TORNEO.

Han venido caballeros de todas partes del reino, esto es una fiesta. Así lo quería nuestro anterior Rey, Sebastián, "el día de mi muerte no lloren, sino que rían". Claro que ya han pasado dos años desde la muerte de Sebastián, mi gran amigo y mi majestad.


Recuerdo muy bien como lo conocí, fue hace unos años atrás cuando yo...


Estaba como siempre cumpliendo con mis obligaciones Imperiales, para mi era un gusto, pues Su majestad, el emperador de Sindel, Diosidas, me había mandado a buscar a mi pequeño pueblo en la periferia del Imperio, por la razón que le intrigaba mucho una pintura que yo le había regalado a un capitán de sus ejércitos mientras retornaban a la capital Imperial tras un largo camino de vuelta de las tierras de los Magos. Tanto le intrigo mi pintura que para el representaba un sueño que había tenido hace varios años y que ahora volvían a su mente.


Fui a la capital imperial de Sindel: Rakunia, allí fui recibido por el mismo Emperador y en una reunión privada me pidió que le contara que significaba esa pintura. Al parecer lo que le dije lo dejo conforme, pero para sorpresa mía me quede en el palacio como artista del Imperio ya que a la Emperatriz le gusto como pintaba y de la forma en que preparaba las maderas.


Bueno, aunque la Emperatriz no duro mucho tiempo con vida, igual me quede en el palacio por ordenes de su majestad, ya que él también me había tomado un gran aprecio y le comenzó a gustar mi arte. Aunque ciertamente tuve que integrarme a la escuela Palatina, que fue allí donde la conocí a Ella, pero ese no es el tema.


Como dije al principio, cierto día me encontraba en las afueras de la ciudad realizando mis labores de artista, me gustaba ese lugar porque desde allí podía ver lo que no veía en la ciudad: el entrenamiento de los caballeros en el arte de la guerra. Me gustaba verlos pelear y usar con gran habilidad su espada, aunque mi sueño prohibido desde pequeño, siempre fue la Magia.


En una de esas jornadas, cuando venia de vuelta a la ciudad, ya al anochecer, me sorprendió escuchar a alguien pelear, pues el entrenamiento había terminado hacia bastante rato atrás, pero no era un entrenamiento lo que vi, pues eran cinco hombres armados y fornidos que atacaban al más joven de los hijos del Emperador, era el príncipe Sebastián.


Estaba maltrecho y sangraba de un brazo, si me quedaba allí lo más probable seria que lo mataran y aunque poco era lo que sabia pelear tome la espada de un tipo que yacía muerto en el camino, bote mis cosas y me dirigí silenciosa pero velozmente a la espalda de uno de los hombres y lo atravesé sin piedad, era la primera vez que mataba a alguien, al verse sorprendido los otros hombres, Sebastián aprovecho el instante para cortar la cabeza del tipo que mas cerca tenia. Pasaron cosa de segundos cuando uno de los hombres corrió velozmente hacia mí con todo el afán de cortarme con su espada con la mitad, pero yo aprovechando la velocidad de mi pequeño cuerpo, comparado en el de él, lo esquive y pude cortar parte de su pie, el cual salió varios metros rodando por el suelo. Era todo un festín de sangre y gritos. Cuando me di vuelta Sebastián ya había matado a otro de los hombres enterrándole su espada hasta lo más profundo de sus tripas, provocando un tajo en su estomago que hice que se esparcieran por todo el suelo, era algo repugnante y un hedor insoportable.


Sólo quedo uno de los tipos vivos, quién corrió por el campo como la más sucia de todas las meretrices, desapareciendo entre las sombras que se hacían cada vez más espesas. Sebastián sangraba y ya no le quedaban fuerzas para mantenerse en pie, así que vende sus heridas con mis feos harapos y lo puse en mis hombros.


Corrí con él hasta llegar a las afueras de la ciudad donde uno de los guardianes tomo al príncipe mientras que otro me golpeaba por la espalda...


... cuando desperté estaba desnudo y en un calabozo, de esos calabozos a los cuales muchas veces había recorrido en busca de lugares para poder pintar y que paradójicamente hoy ocupaba un lugar privilegiado; desnudo y con cadenas en los pies. ¿Qué había hecho? Nunca nadie me vino a ver, solo un hombre vestido de azul me tiraba un trozo de rata para comer y que claro los primeros días no me las quise comer, pero cuando ya el hambre ya era extrema, las comí imaginando que eran los más deliciosos manjares del Imperio y me acorde de mi madre.


No sé cuanto tiempo estuve en el calabozo, pero para mí fueron meses, hasta el momento en que apareció Sebastián y me saco casi desahuciado de allí.


Y por él es que festejamos este torneo, en su nombre, como el primer Rey de Rakcon y dirigido por el actual Rey, su mejor amigo y camarada: Alvarous Zero, el pintor del desaparecido Imperio Sindel...

miércoles, septiembre 28, 2005

HACE TANTO TIEMPO...

No es mucho lo que llevo aquí. Estoy en la torre sur de este castillo, castillo que dibuje y pinte con mis propios dedos y que hoy constituye los cimientos principales de todo esto: mi pequeño reino.

Ya han pasado los días en que las batallas, los asesinatos y la hambruna azotaban en los limites de mi reino, y eso a nosotros no nos amedrento, nos hizo más fuertes.

Estoy solo. Desde que Ella me dejo, no ha habido doncella que se le iguale, no es por ser demasiado exigente, sino porque Ella era la única, mi complemento, mi elemento ideal, pero Ella ya no esta. Miro hacia el Este, por donde sale nuestro astro celestial y veo montes y montañas, pero se que en algún lugar lejano esta con ÉL y yo sigo aquí solo.

El mar es infinito, pero se que mas allá esta la tierra de los grandes guerreros y las ciudades grises, he estado allí y es fantástico. Me gusta esa vida. Mi gente, allá abajo trabaja feliz para poder mantenerse con vida, pero ellos no piensan así, sino que van mas allá de lo que yo veo, ellos viven porque saben que al terminar las faenas irán a sus casa a disfrutar del calor del hogar, saldrán a la plaza y verán la gente pasear y divertirse, otros se deleitaran con el teatro, habrá la persona que quiera ser pintada por los artistas, otros correrán por los prados al encuentro de ese amor que ha estado todo el día esperando el momento de ver a su ser querido, sentirlo, amarlo...

Mi gente vive feliz. Por las noches me escapo al pueblo, oculto entre las sombras a escucharlos. Hay marineros que cuentan historias fabulosas de monstruos y abismos en las regiones más allá de las Héladas, aunque me divierten sé que no son verdad pues mucho tiempo estuve allí, pero que mágico y sutil es escucharlos. M e tomo un trago en la taberna de Mele, me cae bien, es una dama, aunque siempre este tratando con hebrios y personas como yo que se sienten solos y salen en medio de la noche a probar suerte, haber si encuentro compañía. pero claro, soy el rey y nadie debe saber que voy por las noches a darme vueltas por la ciudad, me fastidia el hecho que las personas me traten y vean como un ser superior, no lo soy, pero si demuestro lo contrario mis enemigos verán que soy débil y lo mas probable será que el pueblo no vea en mi autoridad alguna, debo pasar desapercibido.

Ya el sol se ha ocultado, en esta torre comienza correr el viento del atardecer, tengo frío, las campanas están sonando, es hora de la cena, debo ir, pero mi corazón esta tranquilo, he vuelto a ver un atardecer pensando en Ella.